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No es un superalimento más, es hummus

Que cada vez comemos más alimentos por moda está claro. Pero ¿y si dejamos de hacerlo solo por eso y empezamos a conocer sus beneficios?

Hoy hablamos de las propiedades del hummus. Esa pasta de garbanzos, con limón, sésamo y aceite de oliva que hasta hace relativamente poco tiempo era un gran desconocido para nosotros.

De origen árabe, el hummus no era muy conocido hasta que comenzó su expansión en Estados Unidos. Y como todo, si llega a EEUU, acaba llegando a todas partes.

Pero esta vez, no es pura moda. Las claves del éxito de este alimento en el mundo occidental se deben sobre todo a los grandes beneficios que puede aportarle al ser humano. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Alto contenido en proteínas

Son proteínas fácilmente asumibles por el organismo. Ayuda a mantener los niveles de azúcar en sangre y a combatir los ataques de hambre. Por eso es muy frecuente su presencia en las dietas de muchos deportistas.

Aporte nutricional

Además de proteínas, contiene altas dosis de minerales: hierro, fósforo, potasio, calcio, magnesio… algo que ayuda a mejorar el estado de nuestros órganos, músculos y sistema nervioso.

Gracias a su componente principal, los garbanzos, y los nutrientes de estos, conseguimos ayuda para eliminar el ácido úrico, conseguir tejidos más elásticos y jóvenes y aumentar la energía de nuestro cuerpo.

Bajo contenido en grasas

El aporte graso de este alimento no es alto, pero la cantidad de ácidos grasos sí lo es. Tiene un alto contenido en ácido graso Omega 3 por lo que ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Hidratos de carbono y fibra

Destaca por sus hidratos de carbono saludables de absorción lenta que
aportan energía para mantenernos activos por más tiempo con unos niveles de azúcar en sangre muy controlados.

Destaca también por la cantidad de fibra de este plato que consigue dejarnos el cuerpo libre de toxinas.

Efectos antidepresivos

Su consumo produce serotonina, la hormona de la felicidad. Además satisface con creces el apetito y ayuda a conciliar el sueño.

Y lo mejor de este superalimento es que es muy fácil de hacer y de consumir. Solo hace falta un bote de garbanzos, ajo, aceite de oliva, tahini (pasta hecha con sésamo), zumo de limón y sal. Solo hay que mezclar los ingredientes en un recipiente y batirlos hasta conseguir una textura cremosa y homogénea. A la hora de servirlo se le puede añadir un poco de pimentón, semillas de sésamo, un chorrito de aceite de oliva o perejil.

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